Hoy es 11 de diciembre. No sé qué día saldrá esta newsletter ni cuando quedará colgada en la web. Pero hoy es 11 de diciembre.
Mi intención con este nuevo enfoque al proyecto Dugarry es, entre otras cosas, ofrecer un acercamiento a la música menos algorítmico de lo que el estándar de la industria está imponiendo. Sobre las posibles consecuencias negativas y hacía dónde nos está evocando esto ya tendremos tiempo de comentarlo pero de momento nos podemos quedar con la idea de que cada vez somos menos soberanos de las decisiones que tomamos y mucha gente ya ni tan siquiera escoge la música que escucha. Y lo perverso es que no lo saben.
Aquí es donde entra la figura del curador, otrora también llamado amigo o colega que escucha buena música. Sin embargo en este ecosistema en el que cada vez queda menos gente en tu entorno cercano haciendo una selección activa de música se hace muy difícil que aparezca alguien con el primer disco de los próximos Ramones bajo el brazo y te diga “tio tienes que escuchar esta banda”. Estas figuras se han movido a las redes. Son los Fantano, Parkman, Pizá, Paniagua, etc. que con una mezcla muy potente de buen gusto, olfato y dotes comunicativas, generan contenido mediante el cual, entre otras cosas, recomiendan música.
El problema es que están sometidos a los mandatos de la vida actual. Ya no son tu colega que acaba de hallar, no se sabe cómo, una banda increible. Son autónomos que pagan facturas gracias a este contenido. Con lo que este, aunque muchas veces sea gratis, ya no es desinteresado. Se debe a las muchas lógicas modernas. Podríamos destacar varías pero hoy me interesa hablar de la de la aceleración.
Explicado de una forma muy breve, Hartmut Rosa sostiene que las sociedades modernas están sometidas a una dinámica de aceleración que nos afecta generando alienación, perdiendo así, la capacidad de establecer relaciones significativas y duraderas con el mundo, los otros, nuestras actividades y nosotros mismos. En otras palabras, cada vez hay que correr más para poder seguir en el mismo sitio.
Y por supuesto los curadores no se libran. A fecha 11 de diciembre no queda uno que no haya hecho todos sus tops y esto me genera dudas: ¿No saldrá música en diciembre? ¿Es justo valorar de la misma forma un álbum como el de Rosalía que lleva escasas semanas fuera y el de Mac Miller que salió en Enero?
Por supuesto no les juzgo ni mucho menos les crítico. Es gente cuya opinión no está en venta. Si el nuevo disco de Rosalía les parece una mierda lo dicen porque no se deben al mandato de ningún grupo de comunicación tradicional. Son personas con un móvil y las suficientes agallas como para ponerse en frente de una cámara o de un ordenador y hacer cosas. Y hay que tener agallas para hacer cosas hoy en día.
Pero a su vez me deja con esta sensación de que ya nadie está a salvo del todo de ninguna de las lógicas que dominan el mundo en el que vivimos. Puede que Fantano no se deba a ninguna major, pero también sabe que su 10 anual (porque suele dar uno al año) es una Estrella Michelin de la música y eso condiciona inevitablemente. Y por supuesto todos saben que si el top 25 discos del 2025 no sale el 30 de noviembre no lo ve ni Dios, aunque tal vez no hayan tenido el tiempo suficiente para digerir los discos sacados hace quince días.
Puede que no quede ninguna opinión pura en el mundo. Ni por supuesto esta.